Hay una gran diferencia entre ser sincera y ser clara, mi problema es la sinceridad.

En teoría es feo ser sincera, dar una opinión que no te han pedido y simplemente es que se espera siempre en todos los casos, un comentario positivo, adulador.

 

Te lo explico.

1.- No es lo mismo decirle a tu amiga: Qué mal te queda esa camiseta!

2.- A que ella te pregunte y tú le contestes: No te favorece mucho.

El el caso 1, nadie te ha pedido la opinión y tú (como eres sincera) lo sueltas.

En el caso 2, te ha pedido la opinión y eres comedida en tu comentario, dices tu verdad siendo clara.

¿Entiendes la diferencia? Ahora reflexiona, ¿tú qué eres?

 

Mis más cercanos me denominan rancia (los sinceros) o gata (los claros), cuando hago comentarios de este tipo y cuando me marcho de los sitios que no quiero estar agregando un: “me piro vampiro” (expresión ochentera totalmente valida para la edad que tengo) o con un “fin” levantándome.

Y me voy sin más, no es negociable.

 

A mis 41 años ya tengo bastantes responsabilidades, cargas y experiencias acumuladas de situaciones que he estado y no quería estar, o de comerme opiniones prudentemente en contra de mi voluntad. Como se suele decir… ya no aguanto una mosca en los cojones.

Así que si no he cambiado en todo este tiempo, (y lo he intentando, gastaba una energía enorme), ya no creo que me esfuerce más para hacerlo.

 

Ódiame o quiéreme sinceramente.

 

 

 

 

 

 

 

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