Sí amigas y amigos, de todo el mundo online este de mierda en el que estamos, si una cosa me encanta son los comentarios de la gente.

Soy adicto a ellos, cuanto más importante y grande sea la noticia más comentarios hay, y estos se acaban convirtiendo en un festival de insultos, menosprecios, amenazas, improperios, en definitiva, vómito y bilis apartes iguales.

¿Por qué pasa esto?

Por el anonimato.

Eso que nos hace dejar de ser políticamente correctos y dejar ir toda la bilis que llevamos.

Nos importa una mierda la noticia en sí, incluso pasamos de los comentarios de la gente que está a favor de la misma postura que la nuestra, lo que queremos es sangre, ver los comentarios más punzantes del “otro lado”, cuanto más violento sea el comentario mejor.

Hasta hace poco la mejor expresión de anonimato era desde el coche, cuando con la ventanilla subida o incluso bajada, nos podíamos permitir insultar y maldecir al prójimo, sin ningún tipo de miramiento. Cuanto más lejos y mayor velocidad estaba el otro, más y mejor podiamos insultar, pero eso quedaba en nada, unas pocas palabrotas y poco más.

Ahora el menosprecio 2.0 va más allá, nos permite recreearnos, releerlos, volver a comentar.

Lo mejor de todo, asistir únicamente como espectadores, ya sea del comentario propio, es decir, soltar el vomito y ver que dicen, o ya desde el principio simplemente leer los posts de unos y otros. Eso sin necesidad de carnet de conducir ni de coche, sino sentados en casa o desde el retrete de El Corte Inglés.

Que un toro mata un torero…, pues venga cientos de comentarios a favor del toro y de la muerte del torero, mientras los defensores de este “arte” (al cual le dedicaré un futuro vómito) defendiendo la nobleza de esta casposa tradición.

Que un mantero se cae del balcón…, pues venga unos deseando lo peor a la policía mientras otros desean que se caigan de sus balcones todos los manteros y que al caer lo hagan encima de los otros.

Que hay un accidente de tren en Galicia por una supuesta culpa del maquinista…, pues a la picota con él, mientras otros quieren ver fusilados a los presidentes de las compañías y de los gobiernos, pero lo mejor de todo es el pim pam pum en el que se convierte todo ello, ya no se carga contra el presidente o el maquinista, sino directamente escupimos al que defiende el otro bando, acaba importando poco el origen de la noticia.

Eso sí, con lo que yo no puedo son con los que intentar terciar, los que no son ni blanco ni negro, el puto buenísmo, el guante blanco, la equidistancia, el mediar, en definitiva, el #atontamientomáximo, a estos sí que habría que darles ondanadas de hostias!!!

En definitiva, el menosprecio del siglo XXI ya está aquí, y ha venido para quedarse, a mi personalmente de las noticias sólo me interesan los comentarios de la gente, excepto de mis posts.

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