Hace unos pocos meses hice un estudio, no se si llamarle de mercado u otra cosa, pero siempre queda muy bien decir que haces un estudio de algo, porque te da automáticamente un aire de persona inquieta y estudiada, para nada…

El porque del “estudio”? (también siempre queda muy bien poner paréntesis cuando a una cosa no tienes ni puta idea de cómo llamarla).

La cuestión, es que cada día notaba que mi cartera abultaba un poco más, y esto era debido a la cantidad de tarjetas de distintas tiendas que tenía en ella.

Así que me acerqué a dos grandes centros comerciales que hay en Barcelona, a los cuales los mencionaré por sus iniciales para mantener el anonimato del estudio: LaMaq. y DM.

Una vez allí me acerqué a practicamente todas las tiendas que son sospechosas de disponer de tarjeta cliente: Massimo Putti, Tara, Lepoy Perlin, etc. (he cambiado tambien el nombre para no hacer publicidad).

Resultado, terminé el dia con 16 tarjetas de mierda, que sumadas a las 6 que ya tenía hacen un total de 20, eso sin contar las de gasolineras.

¿Para qué hostias estas tarjetas?

Para deformar el pantalón en el caso de que lleves la cartera en ellos, o que la chaqueta te cuelgue más de un lado que de otro, eso aparte de la cartera que se convierte por ella misma en un arma arrojadiza.

Tarjetas que tras llevarlas 12 años en la cartera consigues un descuento equivalente a unos calzoncillos. ¡Bravo!.

Mejor tuve que buscar una tienda donde vendieran una mochila-tarjetera, me costó pero al final la encontré, lástima que en la tienda no hicieran la maldita tarjeta de socio!

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