Para mi primer post, quisiera empezar con la “vainilla”.

Ese sabor que hasta Christian Grey escoge para su primer polvo, a lo misionero y sin preliminares, con la irreal virgen Anastasia Steel. Aunque creo que éste polvo define muy bien a dicho sabor. Es neutro, sin muchas vueltas de paladar, básico, un poco soso pero que, a fin de cuentas, se introduce en cualquier helado, bizcocho, glaseado, galleta, postre o plato para poner el toque final.

Hoy en día, la vainilla es escasa, cara y casi toda la que consumimos es artificial. El sabor cambia de un país a otro y, aún así, arrasa en todo el mundo y tenemos vainilla hasta en la sopa. Tanto, que ha sido reconocida por su peculiar aroma y utilizada en infinidades de cremas, geles y champús. ¿Quién no se ha duchado con el típico gel de baño de vainilla del Mercadona? Hueles a vainilla unos 10 minutos y desaparece pero…¡¡¡qué 10 minutos!!

Soy partidaria de combinar un buen helado de vainilla con la piel de un hombre. Éste está bueno sólo pero, sobre tu amante sabe mejor. Y, si ya miras las ventajas del frío del helado y el calor de tu lengua….no tiene precio.

Cuidado, que si lleva tropezones de nuez, caramelo o demás, puede afectar a según qué zona. ¿Juegos sexuales con comida? Sí. ¿Accidentes dermatológicos? Pasando.

Mi receta de hoy será de cupcakes de vainilla. Fáciles de hacer y deliciosos. Mejorando el típico bizcocho al gusto y a la vista. ¡Espero que os guste!

Ingredientes para la base:

-165 gramos de harina de repostería.

-165 gramos de mantequilla sin sal.

-165 gramos de azúcar.

-15 ml de esencia de vainilla.

– 50 ml de leche.

– 5 gramos de levadura.

– 3 huevos.

Ingredientes para la buttercream:

-225 gramos de mantequilla sin sal.

-225 gramos de azúcar glass.

– 5 gramos de extracto de vainilla.

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un recipiente, echamos la mantequilla a temperatura ambiente. Agregamos el azúcar y amasamos con una cuchara (o amasadora quien la tenga) hasta que quede cremoso. Echamos los huevos en otro bol y batimos un poco.

Los añadimos y seguimos mezclando, con movimientos circulares, hasta que se hayan integrado bien. Seguidamente, añadimos tanto la harina, como la levadura y la esencia de vainilla y seguir mezclando hasta que quede una masa perfecta.

Rellenamos las cápsulas de los cupcakes intentando que quede sobre un tercio del volumen libre para cuando la masa suba con el horneado. Los metemos en el horno unos 20 minutos a 180º.

Cuando los saquemos, dejamos reposar durante 5 minutos, para que se enfríen y se puedan desmoldar bien.

Para la buttercream necesitamos varillas eléctricas. En un recipiente mezclamos la mantequilla, la leche, el extracto de vainilla y el azúcar glass. Lo batimos a velocidad lenta para que los ingredientes vayan formando una pasta homogénea. Entonces, subir a velocidad media hasta conseguir un aspecto cremoso y sin grumos. ¡Listo!

Vamos a echar la crema en la masa pastelera, con la boquilla de nuestra elección, y cubrimos los cupcakes.

Podéis emplear algún adorno adicional para la decoración.

¡Ya tenéis listas vuestras cupcakes!

¡Disfrutadlas!

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