Imagino a uno niño/a con #elucubracionesoníricas, ese niño crece, le salen pelos inesperados, roncan sus voces y desarrollan pezones y en ese recién estrenado estado de “adulto” deciden ser directores/as de Cine… ¿Se nace? ¿Se hace?… quiero creer que la vocación gestaba en el mismo lugar y tiempo dentro del vientre de sus madres… a veces hay partos gemelares, véase Hermanos Coen.

Estos personajes llamados directores, toman sus sueños, sus caprichos y conjugándolo todo con ayuda del resto del elenco cinematográfico los convierte en cine, algunos de ellos pueden ser odiados, idolatrados , pero ellos prefieren no ser indiferentes.

Los hay que se escriben sus propias historias, los que necesitan de guionistas, los que dan forma física a un libro… en definitiva, capricho puro…. yo lo veo así… como el ceramista que toma un trozo de barro y lo convierte en vida.

La industria del cine, como se le suele llamar #nomeinteresa, es más, me parece desorbitada, incongruente, alejada del arte… del séptimo al que se supone pertenecer… porque, ¿qué es el cine?… para ti será una cosa, para mi otra (que obviedad), pero lo que tengo claro es que el cine debería ser un momento de viaje a otra parte, otro lugar, otra vida, otro pensamiento, que te remueva por dentro, te extasíe por fuera…

NO me resulta fácil comenzar por una película determinada… por un género, por un director, por eso quisiera ir al pasado y mostrar lo que para mi es un joya,  el Sr. Sergei Eisenstein junto con Grigori Aleksandrov no llegaron a saber que su cine fue referenciado por otros directores y que El acorazado Potemkin  no se quedó en una cinta bélica y propagandística, como algunos acusaron, de hecho hasta 1954 fue prohibida en Reino Unido acusada de propaganda bolchevique e incitación al odio de clases.

Pensad que esta película es del 1925 y estoy segura que muchos recordareis la típica escena del cochecito  del bebé cayendo escaleras abajo, escena usada posteriormente en otras películas..

Terminando mi primera aportación, yo diría que el cine es como el vino, no hace falta entender de uvas, bodegas ni dejarse una pasta, tu ponlo en tu boca, saboréalo y dirás si te gusta o no, sin importar procedencia o nombre… te llega o no te llega.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This
A %d blogueros les gusta esto: