Los enamorados pueden vivir incluso sin felicidad.”

Dostoyevsky

El motivo de escribir sobre este tema es la fuerza y el efecto que tienen tanto el #amor como el #desamor en nuestras vidas.

Cuando estamos enamorados el subidón que nos da a nivel de las endorfinas, nos hace flotar, es como una droga, es un momento que damos gracias sólo dura un tiempo limitado. No habría cuerpo humano que soportase ese estado a nivel bioquímico!!!

En este estado de enamoramiento, nos enamoran o nos enamoramos? Tiene que haber una seducción o nos dejamos seducir?

Lo que sí que es real, es que para estar enamorado tiene que darse una ilusión o una idealización, que en ocasiones coincide con la realidad externa, en este caso la relación va evolucionando positivamente. Y en otras ocasiones un espejismo que al paso del tiempo y del contacto con el otro, no supera la prueba, se produce el desamor.

Nuestra construcción del “otro” o de la “relación” es un espejismo que intentamos o no, que se sustente y en ese intento nos vamos alejando de nuestra propia identidad.

Por eso cuando estamos incómodos en una relación o tenemos dudas o no nos sentimos correspondidos… y la relación se rompa o no, produce #desazón, hay una pérdida y una ruptura interior. Ese corazón partió, esa pena, ese gran dolor. Afortunadamente con trabajo y ayuda tampoco dura eternamente, según evolución eso sí, con sufrimiento.

Dicen que en los momentos de crisis y de sufrimiento aparecen nuevas oportunidades…

Imagen cedida por Yolanda RAWirez, proyecto #28F15

 

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