Sí, sí,… #alaputacalle, sin premeditación y sin alevosía. Estaba avisado: o escribes o a la puta calle.

Y sí, estoy ya en la puta calle y así y todo escribiendo para este nuestro queridísimo blog.

Ciertamente convendrán conmigo que es difícil escribir sobre aquello que tú das por supuesto. El Interiorismo es mi oficio, y a veces lo obvio para mí, resulta interesante para aquellos que tienen a bien otras cualidades tan o más dignas que las que yo poseo. Y me explicaré:

(Ahora es cuando paso por el tubo, ya me entenderán…)

Entraba a mi despacho un señor muy apuesto, traje impoluto y bien planchado (sin la raya en el pantalón que eso es muy #retro), de oficio juez, nada menos. Se presenta educadamente, se deshace de su americana, se recoge las mangas de la camisa, cruza las piernas, se aclara la voz y me espeta:

-Tengo un problema. ¿¡Quiero pintar una pared más oscura en el salón, y no sé bien cuál de ellas sería la más apropiada!?

Vaya!!! pienso yo… La misma pregunta que me hizo la frutera del barrio la semana pasada.

Mi respuesta es siempre la misma, ya sea para la frutera, el abogado, la directora de este blog, o al sacerdote de la santísima iglesia (perdonen por estas dos últimas menciones, es para ver si me #readmiten en el blog).

DEPENDE, sí esa es la respuesta, DEPENDE.

A la hora de determinar los colores e intensidades de las paredes son varios los aspectos que se deben tener en cuenta. En primer lugar y el más importante de todos, es saber que quiere sentir la persona que se va a encontrar dentro de ese espacio (alegría, relajación, pulcritud, seriedad,…) cada color infringe en nuestro #sistemasensorial una reacción. Así pues, no requiere lo  mismo la habitación de un despacho de abogados, que la habitación de matrimonio de la frutera  (¿Color piña, mandarina…?)

Para no alargar mucho esta entrada (quién tenga consultas particulares póngase en contacto conmigo, la hora la cobro #baratita), me centraré en que pared deberíamos pintar oscura en el salón del abogado. Sin entrar en detalles que pueden cambiar el criterio que les voy a exponer, hay un ejemplo que ayuda mucho a tomar esa determinación, que no es otro que el #efectotubo (o túnel).

Nuestra mente está llena de recuerdos sensoriales que pasan desapercibidos si no nos centramos en estudiar.

Uno de ellos es el EFECTO TUBO.

De todos es sabido que cuando penetras en un túnel y aparece la oscuridad, perdemos la percepción de longitud, el horizonte. De ahí que si pintamos una pared oscura, en contraprestación del resto de paredes, generamos profundidad (contrariamente a lo que cree la mayoría de personas), así pues, si pintamos una pared corta de la habitación, lo que conseguiremos es alargar la sensación visual de la habitación, mientras que si la pared pintada es la larga, ensancharemos visualmente el espacio.

Pues eso, por el tubo, o a la puta calle!

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