Tal como mencioné en mi anterior artículo, de los elementos que componen una cámara, uno de los más importantes es el sensor y el otro el objetivo. Hoy toca hablar de este último, al que poca gente le hace caso y que genera confusión a la mayoría de los que se interesan. Y aunque la elección de objetivos puede interesar más a los poseedores de cámaras de objetivos intercambiables, si tienes una compacta o un smartphone conviene que sigas leyendo porque lo que voy a explicar te puede ser de utilidad.

Un objetivo de mala calidad dará una foto pésima por muy bueno que sea el sensor.

No le damos al objetivo la importancia que merece. Sólo nos preocupa #quetengamuchozoom y que sea bien grande, y si puede ser que también sea barato. El objetivo es crucial para la calidad de la foto. A través de él pasa la luz y la imagen que se proyecta sobre el sensor. Un objetivo de mala calidad dará una foto pésima por muy bueno que sea el sensor. Es más, cuanto más bueno el sensor peor será la foto. Y no bromeo.

No existe el objetivo ideal para todas las fotos que podemos hacer, y si existiera tendría un precio astronómico. O sea, que antes de elegir un objetivo tienes que saber qué tipo de fotos vas a hacer. Y si aún no lo sabes, sigue fotografiando con el objetivo que te vino con la cámara (el “kitero” o 18-50 por norma general), y cuando tengas hechos unos cuantos cientos de ellas mira a qué distancia focal has hecho las que más te gustan.

La distancia focal, el factor primordial para elegir un objetivo. Es la distancia a la que la lente hace converger toda la luz, o sea, donde proyecta la imagen. A menor distancia focal la imagen tiende a ser más… amplia digamos, con más elementos en el encuadre y al proyectarse en el sensor parece que las cosas estén más lejos, y al contrario, a mayor distancia focal el encuadre es más cerrado, con menos elementos, con lo que al proyectarlo sobre una misma superficie los objetos elemetos parecen más próximos. O sea, y resumiendo, números bajos de focal corresponden a gran angular y números altos a teleobjetivo. Por debajo de ciertos números la imagen se deforma bastante y hablamos de “ojo de pez“.

Los objetivos más comunes son los “zoom” o de focal variable, que permiten cambiar de distancia focal sin cambiar de objetivo. Vienen denominados por las distancias focales mínima y máxima separadas por un guión, como el típico “kitero” 18-50 que te permite tomar fotos en formato gran angular (18mm) o teleobjetivo corto o retrato (50mm). Luego están los objetivos de focal fija, que obviamente no cambian la distancia focal, y los más comunes son los de 24, 35, 50 y 85mm. Y yú puedes pensar ¿qué utilidad puede tener el poseer un 24, un 35 y un 50 cuando puedes hacer lo mismo con un 18-50? Pues es bastante simple. Los objetivos de focal fija son más sencillos ópticamente, ya que necesitan menos lentes dentro, y por tanto la luz tiene menos cambios de medio aire-cristal hasta llegar al sensor, por lo que la imagen final está menos distorsionada. En definitiva, mejor calidad de imagen y menos peso y tamaño, y alguna ventaja más que explicaré en el siguiente párrafo.

Diafragma

Aparte de la distancia focal, el objetivo también tiene otra característica importante que forma parte del nombre: la apertura de diafragma, que viene precedido con la letra F. A mayor apertura de diafragma más luz pasa por la lente y menos profundidad de campo tiene la imagen resultante. Explicado de una manera sencilla, la profundidad de campo es la cantidad de distancia a la que salen enfocados los elementos de una foto. Poca profundidad de campo es por ejemplo cuando hacemos un retrato o fotografiamos un objeto y el fondo está desenfocado, y mucha profundidad de campo es por ejemplo un paisaje, donde casi todo está enfocado, tanto lo próximo como lo lejano. Esto viene determinado por el diafragma, combinado también con el tamaño del sensor. El valor que acompaña la letra F es la apertura máxima del diafragma de ese objetivo. Obviamente los objetivos de focal fija tienen un único valor, y los de focal variable pueden tener dos, uno para la distancia más corta y otro para la más larga. ¿Por qué? Porque cuando se alarga el objetivo para alcanzar la distancia focal larga, la visión se “estrecha” como cuando miras por un tubo que se va alargando, y claro, por mucho que abras el diafragma no va a llegar más que la luz que se pueda concentrar en ese tubo. Por eso verás que un 18-50 puede tener una F de 3.5-5.6, por ejemplo. Aunque también hay objetivos de distancia focal variable con un único valor de F, que eso quiere decir que el diafragma máximo se mantiene a lo largo de todas las distancia focales, como algunos 17-50 de F/2.8, o el famoso “beercan” de Minolta 70-210 con F/4. El diafragma también es responsable del #bokeh, ese bonito efecto que tan bien queda en las fotos y del que hablaré en otra ocasión. Depende de la forma del diafragma y de cuántas “palas” tenga, el bokeh será de una forma o de otra, y los puristas dan mucha importancia a este tema.

La luz se altera al ir atravesando lente tras lente hasta llegar al sensor, y dependiendo de la forma de la lente, estas alteraciones son mayores cuanto más al borde de la misma pasa la luz.

Distorsiones

Ahora que sabes qué es la distancia focal, qué es la apertura del diafragma, y que ambas cosas forman parte del nombre del objetivo, como si fueran los apellidos, ahora te voy a hablar de calidad, que esto no sale en el nombre. Bueno, en el nombre no, pero en el precio sí. Sin entrar en aspectos técnicos ni ópticos que no te interesan, decirte que la luz se altera al ir atravesando lente tras lente hasta llegar al sensor, y dependiendo de la forma de la lente, estas alteraciones son mayores cuanto más al borde de la misma pasa la luz. Esto son las #distorsiones que pueden aparecer en la imagen y que dependen única y exclusivamente del diseño y materiales del objetivo. Principalmente se trata de una falta de nitidez cuanto más nos alejamos del centro de la imagen, o la aparición de colores como el magenta alrededor de siluetas o contornos con gran contraste de luz. Otra distorsión típica es la de líneas en los objetivos zoom, cuando en focales cortas tienen a abombarse (efecto barril) y en focales largas a estrecharse (efecto cojín). Algunos objetivos sufren también del problema del “viñeteo“, que es cuando las esquinas de la imagen se ven más oscuras y es debido a que el borde exterior del mismo aparece en el encuadre. Muchos de estos defectos se pueden corregir hoy en día con el software de “revelado” de imagen, algunos hasta automáticamente la misma cámara al reconocer el objetivo que tiene acoplado en cada momento. Otros “defectos” como los “flares“, esas luces extrañas que aparecen en las fotos cuando disparas a contraluz, son debidos al reflejo de la luz en la superficie de las diferentes lentes que componen el objetivo, y pueden resultar a veces artísticos y a veces molestos. Hay que tenerlo en cuenta porque dependen de la calidad del objetivo y no se pueden suprimir “automáticamente” por software. Y dicho todo esto, que sepas que cuanto más caro es un objetivo de las mismas características, es sinónimo de que las fotos serán de mejor calidad.

Todos los objetivos tienen una cosa llamada “el punto dulce“, que no es más que la apertura de diafragma que da la mayor calidad de imagen con dicho objetivo. Esa apertura suele ser poco más del doble que la máxima anunciada. Si no necesitas una profundidad de campo concreta en una foto y la cantidad de luz es suficiente, pon el diafragma en ese punto. Por ejemplo en el objetivo que más uso la apertura máxima es F/3.5-6.3 y suelo disparar la inmensa mayoría de mis fotos a F/9.

Disponer de estabilizador es muy importante cuanta más distancia focal utilizamos, ya que el mínimo movimiento de la cámara al disparar puede significar un desplazamiento importante de la imagen.

Foto trepidada

Como “extras” en los objetivos tenemos los motores de enfoque y la estabilización óptica, cruciales para según el nivel que fotos que queremos obtener. Hay cámaras que incorporan motor de enfoque en el cuerpo, así como la estabilización de imagen, y hay otras que no. El motor de enfoque en el propio objetivo puede propiciar que éste sea más rápido y silencioso que el del cuerpo de la cámara, importante para fotografía deportiva o de fauna. Y el disponer de estabilizador es muy importante cuanta más distancia focal utilizamos, ya que el mínimo movimiento de la cámara al disparar puede significar un desplazamiento importante de la imagen (#trepidación). Tener un estabilizador nos puede evitar el uso de trípode en según qué situaciones.

El último factor importante para elegir objetivo es obviamente la montura. Cada cámara de objetivos intercambiables sólo acepta objetivos diseñados para su montura. Además cuando hay diferentes tamaños de sensor para una misma montura (formato completo o “Full Frame” y APS-C) hay que saber que un objetivo para APS-C no sirve para una cámara Full Frame, aunque sí al revés. Esto quiere decir que aunque se pueda acoplar, un objetivo diseñado para APS-C, generalmente algo más pequeño y con distancias focales más cortas, si se monta en una FF se aplicará un recorte en la foto final, de manera que se perderán Megapíxeles. Al revés no hay ese problema, pero tendrás un objetivo más caro, grande y pesado de lo que necesitas.

Mira con qué focales haces la mayoría de fotos de ésas que te satisfacen, y sabrás lo que necesitas.

Ahora que ya sabes los conceptos llega el momento de decidir qué tipo de objetivos necesitas para hacer las fotos que te gustan. Como te he comentado al principio del post, si no tienes claro el tipo de fotos que haces sigue con tus objetivos actuales, y cuando tengas ya un stock decente de material mira con qué focales haces la mayoría de fotos de ésas que te satisfacen, y sabrás lo que necesitas. O bien si te encuentras con limitaciones para hacer determinadas fotos, como que no tienes focal o apertura suficientes para lo que quieres hacer, es otro motivo para empezar a buscar algo concreto.

Todo novato sueña con tener un #todoterreno, que es el objetivo de focal variable que abarca desde gran angular hasta teleobjetivo largo, y el sabio refranero dice que el que mucho abarca… No soy quién para desaconsejártelo, más que nada porque yo tengo un 18-250 que casi nunca quito de la cámara, pero a mi ya me vale. Si a tí también te vale pues estupendo, pero si eres de esos que se miran las fotos con lupa de lo desaconsejo totalmente, y mejor invierte en un buen zoom corto (16-80 o 17-50 con buena apertura como F/2.8) y un buen telezoom. También recomiendo tener un objetivo de focal fija y buena apertura para retratos y fotos más artísticas. Yo tengo un viejo Minolta AF de 50mm y F/1.7 que hace unas fotos magníficas.

Mucha gente que empieza con la fotografía se compra una réflex asequible con el objetivo “kitero” y al poco tiempo echa de menos más calidad en sus fotos, y decide cambiar de cámara cuando la mejor opción es cambiar de objetivo.

Cámaras usadas

Ya como consejo final y definitivo, piénsatelo bien a la hora de invertir en objetivos. Será más fácil que cambies de cámara que de objetivos, por lo que cuanto más buenos sean más vida útil tendrán. Mucha gente que empieza con la fotografía se compra una réflex asequible con el objetivo “kitero” y al poco tiempo echa de menos más calidad en sus fotos, y decide cambiar de cámara cuando la mejor opción es cambiar de objetivo. Los que han cambiado el 18-50 del kit por un 17-50 F/2.8, de focales casi idénticas, han descubierto un nuevo mundo. Y como he dicho repetidas veces en otros posts, si no tienes mucho dinero recurre al mercado de segunda mano. Dependiendo de la montura que tengas hay más o menos disponibilidad de objetivos buenos, pero siempre los hay. Otro día entraré en más detalle acerca de lo que hay que comprobar a la hora de comprar material fotográfico de segunda mano (es casi como comprar coches), pero respecto a los objetivos hay que mirar que el diafragma abra y cierre bien, que enfoque bien, y sobre todo que no tenga hongos en las lentes.

 

 

Y hasta quí mi rollo sobre objetivos. Si hay alguna cosa que no has entendido o te surgen más interrogantes respecto a los objetivos, no dudes en entrar un comentario. Asimismo si te ha servido de utilidad y crees que también puede ser útil a los demás, te agradezco que compartas sin límites. Aquí nos ayudamos todos. Y si ya sabes del tema y crees que he cometido algún error, ya estás tardando en rectificarme.

 


  • Foto de Portada: “Photographic lenses front view” por Bill Ebbesen en en.wikipedia. Licencia CC BY 3.0
  • Diafragma: “Apertures”. Licencia CC BY-SA 3.0
  • Distorsiones: “Large convex lens” por User Fir0002 en en.wikipedia. Licencia GFDL vía Common
  • Foto trepidada: “Ven :: Come :: Viens” por Oiluj Samall Zeid en Flickr.
  • Cámaras usadas: “Used camera galore” por See-ming Lee en Flickr.

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