Lo cierto es que Steve Jobs nunca fué una persona que dejara #indiferente a nadie. O se le odia, o se le idolatra. Por mi parte debo de ser uno de esos #raritos que a fuerza de informarse ha llegado a una posición intermedia, entre dos aguas, algo conocedor de sus luces y sus sombras a fuerza de leer sobre él y de interactuar con sus productos.

Para todos aquellos que tengáis interés en la persona, os recomendaría dos libros, uno centrado en sus luces, y otro quizá más centrado en sus sombras.

El primero de ellos es Becoming Steve Jobs: The Evolution of a Reckless Upstart Into a Visionary Leader, de Brent Schlender y Rick Tetzelli, la última biografía que ha aparecido. A mi me parece sin duda la más amable con la persona y en la que se muestra como fue mejorando a lo largo de su vida y consiguió crear la empresa con más valor del mundo.
Lamentablemente aún no está traducida al español, pero merece la pena hacer el esfuerzo de leerla.

El segundo, es el ya clásico Steve Jobs, de Walter Isaacson, la biografía autorizada por el propio Jobs en la cual no tuvo piedad de sí mismo, ni por qué no decirlo, de nadie. Vamos, lo que cabría esperar de él.

En ambas se narra su trayectoria personal y profesional. En el primero contada más a través de la gente con la que trabajó y en el segundo más centrada en él mismo a partir de diferentes entrevistas que el autor de la obra, amigo de toda la vida, fue realizando a través de su vida.

Se podría añadir un tercer libro, De Pepsi a Apple del propio John Sculley. Narra una amarga parte de su vida, cuando contrató de CEO a John Sculley  en 1983 y acabó saliendo trasquilado de Apple cuando éste le despidió, todo desde el punto de vista del propio Sculley, quizá un poco como disculpándose. Como no hay mal que por bien no venga, esto acabó desembocando en la creación de NeXT, Inc. que puso los cimientos de OS X cuando Jobs volvió a Apple. Pero ésta es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Así que lo dejamos ya por hoy, no sin poner el mítico y legendario discurso de Steve Jobs en Stanford, que merece la pena ver de vez en cuando por que es sencillamente #inspirador.

Stay hungry, stay foolish.

 

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