En ocasiones veo hipsters” que diría cualquiera que pasease por las calles de las principales ciudades españolas (por geolocalizar y eso) El periodista musical Victor Lenore lo tiene claro, o al menos esto es lo que interpretamos en su libro Indies, hípsters y gafapastas (Crónica de una dominación cultural), un interesante (y muy recomendable) ensayo que rompe la cáscara superficial de la (¿)cultura indie(?) para adentrarse en aspectos más profundos y, digámoslo así, menos amables. Cierto es que este libro tiene ya un tiempo de vida, algo más de un añito, y que tras leerlo no hago más que recomendarlo a propios y extraños, pero como la cultura y el libre pensamiento son atemporales, nunca es tarde para hacer eco de documentos tan importantes como éste.

Para aquellos que no conozcan a Víctor (me autoincluyo dentro del grupo de quienes todavía no han tenido la oportunidad de saludarle personalmente) lo presentaré/resumiré como un disidente de la escena indie (maldito palabro) Aunque, depende de a quién le preguntes te lo definirá más como un converso, un traidor, o un provocador. Si yo tuviese que emitir un juicio optaría por el de honesto. Y no, no se trata de un ejercicio de pragmatismo estilístico o de recursos pueriles, me refiero a que considero que Víctor es una persona que ha sido honesta con él mismo y con su entorno, dentro de su contexto temporal y social, claro está.

Victor Lenore

Un post no es espacio suficiente para desarrollar teorías ni argumentaciones que hagan justicia al escrito, pero he de admitir que sí que comulgo con la idea principal del libro, al menos en mensaje y toque de alerta. Yo, que llevo años luciendo barba y gafas de pasta, he de resignarme a que (en numerosas ocasiones) se me encasille estéticamente dentro de un movimiento que nace, se desarrolla y crece con la ignorancia de muchos, pero como la ignorancia es atrevida… Y me resigno porque, tal como se plasma en el libro, esta especie de segunda escena (pseudo)comercial que reniega del mainstream sin saber ni tan solo la definición del término y como lo alimenta, se ha posicionado como una especie de élite cultural que se siente superior a sus iguales (aka la clase media) y que juzga, no por lo que eres, no por lo que vales, no por lo que conoces, sino por lo qué consumes y por cómo lo consumes.

Por otro lado, mis ideas difieren de muchos de los puntos que Víctor analiza en su libro, pero no por ello soy incapaz de reconocer la sinceridad, el inteligente análisis y las ganas de despertar conciencias que atesoran sus líneas. Más allá de las injusticias económicas y de poder, la cultura se sirve de quienes queremos alcanzar un cierto estatus social, educativo e, incluso, ideológico, para odiar a nuestro vecino por el único hecho de ver reflejada nuestra realidad en él. ¿Odiamos al prójimo porque nos odiamos a nosotros mismos? No, odiamos a nuestro igual porque nos convencen de odiarnos a nosotros mismos.

Sea como fuere, Víctor desarrolla todo esto más e infinitamente mejor en su libro, el cual recomiendo a todo el mundo sin excepción. Lectura obligada que dicen ¡vaya! Y si eres de aquellas personas que lo han leído o piensas hacerlo en un futuro inmediato, me encantará debatir contigo sobre ello. Y si esto no te convence, siempre puede ser un reclamo saber que Nacho Vegas es el autor del prólogo.

Hoy, más que nunca, Def Con Dos debe sonar al final de este post. ¡Salud, compañeros!

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