Recientemente fui a un concierto del Kanka y una de sus canciones “Que bello es vivir” me ha llegado al alma. El poder que tienen las artes para el alma y el espíritu. La música, las lecturas y los cuadros, incluso un atardecer con esos colores, un bosque en otoño.

Son #bálsamos para el alma.

Todos tenemos días en los que el color gris es el tono predominante y a medida que van pasando las horas todo se oscurece, con o sin motivo aparente.

En ocasiones puede ser por causas externas como un atasco, un pico de trabajo, una discusión con la pareja. Algunas veces, pueden ser por motivos internos desde un dolor de cabeza, una contractura, un resfriado o incluso pensamientos de los que no somos ni conscientes y que nos van minando la ilusión y la alegría.

Ocasionalmente este estado nos puede durar uno o dos días, pero que días!!! Incluso puede alargarse durante semanas o meses pudiendo llegar a afectar a nuestra salud:  insomnio, depresión etc.

¿Qué hacer en esos estados?

Primeramente aceptarlo. También se puede estar mal y en ocasiones es necesario. Aceptarlo sin regodearse y seguir funcionando con otros tempos, como bajo mínimos, servicios minimos.

En consulta les digo a mis clientes que es como cuando estas convaleciente o recuperandote de una lesión. Cuando es algo físico se comprende y acepta. Cuando es algo del alma o de la cabeza, debemos levantarnos y poder con todo, si no nos estamos fallando a nosotros y a nuestro entorno, nos invade un sentimiento de culpa.
Si pasan los días y ese estado de malestar se alarga, cuando antes busques ayuda profesional más fácilmente se recupera ese equilibrio perdido.

Que bello es vivir es emocionarse con las pequeñas cosas, compartir con los amigos, pasar momentos en soledad y disfrutar de ese estado, escucharnos sin ruidos, distraernos en la naturaleza, escuchar música, leer, el deporte y yo considero que es muy importante el sentido del humor, ya que nos va desbloqueando y cargando pilas.

Como se vuelve a conectar uno con la ilusión con ganas, sin esfuerzo, intentando estar en el presente, sin abandonarse, aceptando, queriéndose, valorándose, en ocasiones ayudando a otros, desde el altruismo, desde el aprendizaje, desde el relacionarnos con otros. Pero todo esto sin forzar, aceptando, cuidandote, valorándote y volviendo a tus valores. Incluso reduciendo el nivel de exigencia personal.

¿Tienes días grises?
¿Cuánto te suelen durar?
¿Cómo sales de esos estados?

Imagen cedida por Yolanda RAwirez, proyecto #28F15

 

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