Mucho se habla de las diferentes políticas de #seguridad vial que diferentes países siguen. En España la reducción de accidentes ha sido más que evidente, lo que ya no está tan claro, que causas han ayudado a ese descenso, o cuáles han sido las medidas apoyadas por la #administración para ello. Unos dirán unas cosas, otros dirán otras, pero hay muchos aspectos, que se escapan a las estadísticas, y que permiten manipular al antojo los datos y resultados. En ningún caso se pretende denunciar la #manipulación de los datos, pero es más que evidente, que depende de las gafas con la que se miren los datos, se ve una cosa… O la otra.

Primero, en España, los datos oficiales de víctimas mortales que se publicitan en los medios de comunicación, son sólo #muertos ocurridos en vías no urbanas, no peatones y todos los fallecidos deben haberlo sido en las 24 horas posteriores al accidente. Como la unión Europea no es tonta, exige a todos los países datos de fallecidos a 30 días, la administración española calcula el dato con diversos factores de corrección. La explicación es que es muy difícil de seguir los casos y su contabilización. Cara de sorpresa. Nadie en la #administración sigue los casos de #accidentes de tráfico.

Sorprende todavía más, que hasta el año 1993, sí que se contaban los muertos en accidentes hasta los 30 días. Estamos hablando de la época reciente más sangrante en cuanto a víctimas, y en aquel momento se decidió “cambiar de gafas”, para ver un poco menos. Nos tapamos los ojos.

Con esto que relato, en realidad, quiero comentar que la #responsabilidad del drama de la #siniestrabilidad vial sólo se quiere achacar a los conductores. Sí, es cierto, es quien maneja el volante, y si se incumple alguna norma, es quien provoca el accidente.
Pero la conducción es una cadena de eslabones, reforzamos algunos, y dejamos al más débil a su suerte, para culparle si se rompe en cualquier momento. Los #automóviles han dado un avance espectacular en materia de seguridad, las carreteras mejoran en bastantes casos (en otros es para lamentar, aunque se es consciente del coste infinito de tener carreteras en un estado perfecto). Sin embargo, al tercer factor, el conductor, no le ayudamos en nada. Ni se mejora la formación vial con cursos de reciclaje, ni se diseñan carreteras para ayudarle. Simplemente, si fallas te multo. O peor, te mueres. La única #investigación que se hace en España para los #accidentes, es la judicial, para determinar responsables civiles y/o penales, nada se investiga para evitar los accidentes futuros.

En Suecia, la política de seguridad vial es completamente diferente. A principios del siglo XXI, se creó un programa llamado Visión Cero, refiriéndose a un horizonte futuro en el que hubiera 0 víctimas mortales. Dos premisas eran fundamentales en el programa. El ser humano puede cometer #errores, y hay que crear sistemas para corregir y perdonar esos errores. El descenso de víctimas fue muy notable, aunque en los últimos años la cifra no parece descender más.

Dos conclusiones finales. La desaprobación por cargar a las espaldas de los conductores toda la responsabilidad, la siniestrabilidad vial es un drama social, y todos los actores deben asumir parte de culpa, es inaceptable conformarnos con leer la cifra de víctimas. Y visto que nos dejan a nuestra suerte en la jungla, pongamos los conductores TODO de nuestra parte, por sobrevivir. Al final del todo, sólo se trata de eso.

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