A la hora de pasar de un ordenador con #Windows a un #Mac, a mucha gente le echa para atrás el problema (que no lo es) de la compatibilidad con el software que pudiera usar anteriormente, sobre todo en el ámbito empresarial.

Lejos, en el amanecer de los tiempos informáticos, quedaron los disquetes y CD’s que no se leían en tal o cual plataforma, habiéndo quedando actualmente el intercambio de datos relegado a la red, ya sea local o internet, y al uso de #pendrives vía USB.

Así que en cuanto al uso de software en una u otra plataforma, tenemos por ejemplo Microsoft Office para Mac o Windows, Photoshop, Acrobat, y prácticamente cualquier software que usemos, disponible en las dos plataformas.

Quizá nos podemos encontrar algún problema a la hora de traspasar un documento con el sistema de ficheros de Windows NTFS. Si tenemos un medio formateado así nos encontraremos con que nuestro Mac puede leer datos pero no puede escribirlos. En este caso podemos hacer dos cosas, tener el medio (pendrive, disco duro) formateado  en FAT32, que es el antiguo sistema de ficheros de Windows, o bien utilizar una utilidad que nos permita la escritura en NTFS. El problema de FAT32 es que no podemos utilizar documentos de más de 4GB de tamaño, y ahora mismo cualquier película ya ocupa eso y más. Respecto a la escritura en formato NTFS, tenemos una solución gratuita pero un tanto farragosa en su instalación y lenta, como es NTFS-3G o bien podemos usar Paragon NTFS for Mac, que nos cuesta unos veinte dólares, pero es más sencilla de instalar y más rápida en su funcionamiento.

Pero claro, siempre nos queda el problema de las aplicaciones de Windows para las que no hay equivalente en OS X, de tal manera que no tenemos más remedio que usar un PC sí o sí. En éstos casos tenemos dos soluciones, la primera es usar Windows en el Mac vía #Boot Camp y la segunda es recurrir a la #virtualización. Veamos las dos soluciones.

boot-campBoot Camp.
Desde que Apple hizo la #transición de sus procesadores Motorola a Intel en 2005, el hardware de Apple ha sido capaz de correr Windows nativamente, es decir, sin ningún tipo de apaño o artilugio. Para ello, la propia Apple desarrolló la posibilidad de arrancar un ordenador directamente en Windows a través de Boot Camp. Para ello existe un asistente en el propio OS X que te ayuda a hacer la instalación. Puedes hacerlo o bien particionando el disco duro y dejando una parte en OS X y otra en Windows o bien instalando Windows en un disco duro externo o pendrive. No es el propósito de éste articulo hacer una guía de instalación, pero una vez configurado es tan sencillo como escoger un disco de arranque u otro.
El caso más habitual es el de software que va a hacer un uso muy intensivo de tu ordenador como es el caso de #juegos que no existan para OS X, entonces viene muy bien usar Windows directamente en vez de usarlo virtualizado, por que quieras que no, tener dos capas de software por debajo de tu sistema operativo le quita rendimiento.

Virtualización.
La virtualización consiste en ejecutar un sistema operativo dentro de otro sistema operativo, de tal manera que entre uno y otro hay una capa de software, el #hipervisor, que se encarga de engañar al sistema operativo virtualizado de tal manera que se cree que está funcionando en un ordenador de verdad, un poco al estilo de Neo en Matrix. Para el ordenador virtualizado la realidad es que es un ordenador completo, con su tarjeta gráfica, de sonido, disco duro, etc. Ni se entera de que vive en una mentira. Esto viene muy bien a la hora de usar aplicaciones de #contabilidad, #facturación, webs de las #Administraciones Públicas, que no funcionan ni lo harán en un futuro próximo en OS X.

La ventaja de la virtualización respecto a Boot Camp es que te permite correr los dos sistemas operativos simultáneamente y pasar de uno a otro inmediatamente de una forma muy cómoda. De hecho, puedes correr varios ordenadores virtualizados a la vez con diferentes versiones de sistemas operativos, siempre que tu máquina tenga suficiente #potencia. Además, al hacer una copia de seguridad de tu Mac con Time Machine, también haces una copia de seguridad de tu PC. Más no se puede pedir.

En cuanto a software de virtualización, tenemos varias soluciones, tanto gratuitas, como de pago.virtu

Virtual Box, de Oracle, es gratis, además está disponible para Windows y Linux, y mi experiencia con él es muy buena, aunque pueda dar algún dolor de cabeza con los USB. Pero vamos, para lo que ofrece, es una auténtica maravilla.

Parallels Desktop, de Parallels, cuesta unos ochenta euros, y es más sencilla de manejar que Virtual Box, aunque ofrece prácticamente lo mismo.

VMware Fusión, quizá sea la mejor, ofrece más o menos lo mismo que las otras dos, pero además te permite gestionar al hermano mayor de Fusión, vSphere, que funciona bajo su propio sistema operativo, VMware ESXi. que éste si, es gratuito.

Aún hay otra, como diría #Yoda, y es la instalación directa de aplicaciones Windows en OS X, mediante WineBottler, que es gratuíta, o CrossOver, que vale unos 48€, aunque son soluciones un tanto forzadas, y de las que a la hora de obtener soporte de la aplicación instalada, las veo algo complicadas. La ventaja es que no necesitas una licencia de Windows para hacerlas funcionar. Quizá si tu nivel de informática es de usuario avanzado ya puedes empezar a plantearte pelearte con ellas.

Así que si llevas tiempo sin decidirte a usar un Mac por que pudieras tener problemas con todo el software que usases anteriormente, ya sabes que no hay ningún problema.

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