Sí, otro año más. Llegan esas terribles fechas para unos y ansiadas para otros. Sí, estoy hablando de las navidades. Sí, esos días en las que las emociones y las sensibilidades están a flor de piel.

Fechas de compartir, de comidas con excesos y gastos también en exceso. Comidas regadas con alcohol también en exceso. Yo personalmente he vivido estas fechas como el Día de la Marmota la misma gente y los mismos rituales. Días para dejar de lado las diferencias y los malos rollos, sentarnos a la mesa y hacer como si no hubiese pasado nada a la espera de que no se genere ningún conflicto, pese a que los excesos etílicos también generan que nos soltemos y deshinibamos.
Fechas consumistas. Fechas en las que se notan más las #ausencias y el dolor se acentúa.

También son fechas de #ilusión. Esta ilusión se ve en los niños como montan el árbol, preparan la decoración navideña, se preparan para las cabalgatas y para recibir los regalos. Ellos viven la magia de la navidad.
Creo que todo en exceso es nocivo. Yo dejaría sólo dos días para las comidas y reuniones familiares y el resto de días para recuperarnos.

Podemos trabajar en estos días el nutrirnos, recuperar la ilusión de cuando éramos niños, yo no conozco a ningún niño que no le guste y disfrute de la navidad. Volver a ilusionar nos poco a poco.

Recientemente una clienta me compartía que hacia mucho tiempo que no se ilusionaba con nada y este año al montar y decorar el árbol se había sentido realizada al dedicarle su tiempo y conectar con la #creatividad.

Es un momento también para reencontrarnos. Un momento de buenos propósitos e intenciones quien no se ha propuesto dejar de fumar, ir más al gimnasio, dedicar más tiempo a la familia etc… Aquí cada uno tiene los suyos.

Recordemos que somos un modelo para los niños y que la ilusión, la esperanza y la alegría también se contagia y que podemos ser facilitadores. Es curioso como las consultas se llenan de parejas que no han podido #sobrevivir a las fiestas, a vacíos existenciales, depresiones y ansiedades.

Son fechas de estrés, de colas, de prisas, de más trabajo y obligaciones. Hay personas que viven estos días como un examen y la llegada de la familia como un batallón de fusilamiento.

Ideas para vivir las navidades y no morir en el intento, ni quedar mal herido:

  • La actitud es un punto nuestro nadie puede o debería condicionar nuestra forma de ver, afrontar y enfrentarnos a la vida o a las situaciones.
    Nuestro diálogo interno basado en ideas, creencias, pensamientos y experiencias vividas nos permite conocer el mundo que nos rodea de una forma rápida y previsible. Y como son fechas y situaciones tan repetitivas vamos aumentando la carga emocional. Depende del mensaje que nos demos tendremos un estado de animo u otro. Y empecemos a relativizar, a darle la importancia precisa para que no nos haga daño.
  • También podemos aprovechar la ocasión para trabajar el perdón y abandonar los juicios de valor para encontrar nuestro bienestar y equilibrio.

Márcate tus objetivos!

Imagen cedida por Yolanda RAWirez, proyecto #28F15

 

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