He de reconocer que no soy un entendido y ni si quiera un fan del #rugby, pero si envidio el aura que lo rodea, su tradición, el respeto que impera o la pureza que posee como deporte. Y este deporte no sería el mismo, sin la leyenda de Jonah Lomu  y la Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica en 1995, en la que Lomu fue subcampeón con los All Blacks, y con la cual, los especialistas dicen que nació el rugby moderno.

 

Lomu, con sus casi 2 metros y 110 kilos era capaz de correr 100 metros en 10.8 segundos, con un portentoso fisico #aunaba velocidad y potencia, arrollando a rivales y pasándolos literalmente por encima sin que éstos tuviesen tiempo ni de reaccionar, y todo esto con una estilizada forma de correr impropias de alguien de esa envergadura. De ahí que por ejemplo el exjugador y periodista deportivo australiano Peter FitzSimons afirmase que Lomu era como “un tren de carga con zapatos de ballet”.

 

La actuación de Lomu en el Campeonato del Mundo de 1995 fue memorable, anotando 7 ensayos en 5 partidos, 4 de ellos en la semifinal contra Inglaterra y uno en especial, en el que atropella al defensor Mike Catt, está considerado una de las mejores jugadas (y la más imponente) de la historia del rugby. La final la perderían contra Sudáfrica, para quien ese Campeonato del Mundo, del que eran anfitriones, era mucho más que un campeonato como se explica en el libro “El factor humano” de John Carlin y en el que se inspiró la película “Invictus” del director Clint Eastwood.

 

 

La actuación deslumbrante de Lomu contra Inglaterra en 1995

 

Lomu tuvo una infancia dificil, nació en un suburbio de Auckland rodeado de delincuencia, tenía los dedos de los pies deformados por no poder permitirse un calzado de su tamaño, y  eso sólo es una anécdota entre las numerosas lesiones deportivas y problemas de salud que ha tenido a lo largo de su vida. Debutó en 1994 con los All Blacks, a los 19 años y prácticamente toda su carrera transcurrió en equipos de diferentes categorías de Nueva Zelanda, a pesar de que se rumoreó con ofertas procedentes de equipos ingleses e incluso de la NFL, la liga profesional de fútbol americano.

 

“Creo que la clave de que ganara la mayoría de mis batallas es que estaba mentalmente preparado para llegar a lo más profundo, a ese lugar oscuro donde la gente no quiere ir”. Jonah Lomu

 

En 2002 se le diagnosticó un síndrome nefrítico que le obligó a dejar el rugby, y aunque reapareció para jugar en clubes de Gales y de nuevo en su país, se acabaría retirando después de jugar en la tercera división francesa en la temporada 2009/2010.

 

La noticia saltó hace unos días, Lomu fallecía con tan solo 40 años tras volver a su país después de presenciar la Copa del Mundo en Inglaterra, que ganarían sus All Blacks. Las últimas teorías apuntan a que sus problemas renales y su delicada salud le provocaran un edema pulmonar en el vuelo de vuelta.

 

Jonah Lomu, “La bestia”, “El gigante de ébano” al que, paradojas de la vida, sólo su delicada salud pudo derribar.

 

 

Fotografía: Simon Bruty

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