Vino para quedar(se).

– “Es que no tengo ni idea de vinos”Seguro que alguna vez habéis oído o dicho esta frase.

¿Acaso eres un experto en cervezas? Porque me parece a mí, que si nos sacan de las 4 marcas más #comerciales, la mayoría de nosotros no diferenciamos una cerveza alemana de una americana, y aún así… todos pedimos “UNA cerveza” (sin especificar cuál) en el bar o restaurante, y la tomamos tan ricamente.

Así pues, si no tienes ni idea de vinos, es hora de empezar a arreglarlo, no?

Tenemos para elegir: Blancos, rosados y tintos, y de todos ellos hay 2 grandes grupos, jóvenes y con crianza.

La diferencia básica entre estos 2 grandes grupos son los #matices que aporta la madera de las barricas donde se ha hecho la crianza de los vinos. Así, un vino joven ha sido embotellado poco después de haber sido vendimiado y por tanto, todo el sabor que nos dará proviene de la uva y el entorno en el que ha crecido. Por otro lado, un vino con crianza, ha madurado durante meses, o años, en barricas de madera que le han dado una estructura, una fuerza y unos sabores diferentes a los propios de las uvas utilizadas para su creación.

¿Qué es mejor? Pues como en todo lo comestible, depende de tu paladar. No siempre lo más caro es lo que más te ha de gustar… Si no estás acostumbrado a beber vino, te recomiendo que pruebes vinos sin crianza o con muy poca, pues suelen saber más afrutados y son más fáciles de beber. Conforme hayas probado varios, puedes ir tomando vinos con crianza y ver las diferencias con los anteriores.

¿Hay alguna zona vinícola mejor que otra? Hay zonas con mayor prestigio que otras, pero muchas veces depende del marketing o intereses comerciales, así pues, no te dejes influenciar, elige tus vinos en función de lo que tú quieras! Botella bonita, etiqueta llamativa, motivos sentimentales, patriotismo… Todo vale y seguro que encuentras vinos muy buenos en cualquier denominación de origen.

Ahora que se acercan las Navidades es buen momento para probar y arriesgar, existe un número casi infinito de vinos y nadie nos hará un examen previo para comprar una botella o pedir una copa en un bar, solo hay que ir al súper o la bodega del barrio, echar un vistazo a las botellas, pedir consejo, hablar con el vendedor o bodeguero, contarle para qué ocasión es el vino, qué comeréis con ese vino, o a qué hora pensáis tomarlo y dejarse guiar.

La vida puede no ser perfecta, pero con una copa y la compañía deseada, puede acercarse.

Oscar Lázaro.  

 

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