Estas fiestas navideñas que acaban de pasar es posible que te hayan dejado caer en tus manos una cámara de fotos digital (he dicho cámara pero también puedo decir smartphone, que poco a poco se diluyen las diferencias) y te vas a pasar todo lo que queda de año haciendo fotos como un poseso o una posesa. Claro, como son #gratis… ¿Y qué vas a hacer después con las fotos? ¿Las vas a guardar en papel como se hacía antes, en álbumes o en cajas de zapatos? ¿Vas a coleccionar tarjetas de memoria, o copiar las fotos en CDs o DVDs que apilarás en la torre de al lado de la minicadena? Pues no señor, señora o señorita: las vas a subir a la nube, porque es lo que se lleva ahora… y porque a fin de cuentas es lo mejor.

“Muchos tenemos la mala costumbre de dotar a nuestras cámara y smartphones de las tarjetas de memoria con la máxima capacidad posible por aquello de que no se nos vayan a llenar”

Dos de las principales ventajas de la fotografía digital son, una, que no cuesta dinero revelar las fotos (o prácticamente nada), y dos, que no ocupan espacio físico (o apenas). Además muchos tenemos la mala costumbre de dotar a nuestras cámara y smartphones de las tarjetas de memoria con la máxima capacidad posible por aquello de que no se nos vayan a llenar… y al final se llenan, y es cuando tenemos que “vaciarlas” en otro sitio. No, ni se te ocurra comprar otra tarjeta con la excusa de que son baratas, porque también se te llenará y las fotos que tenías en ésta caerán en el olvido. A ver, un poco de disciplina:

  1. Las tarjetas de memoria sólo deben contener las fotos de una sesión, de una salida o de unas vacaciones.
  2. Cuando has acabado la sesión o regresado de la salida o las vacaciones, copia las fotos a un disco duro y bórralas de las tarjetas.
  3. En el disco duro organízalas como mejor te vaya y borra las movidas, las desenfocadas, las repetidas, las demasiado oscuras, las quemadas, las que no digan nada… y todas aquellas que hayan quedado mal: guarda sólo fotos buenas.

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“Un día u otro puede dejar de funcionar y tú te quedarás sin poder acceder a los recuerdos de tu vida”

Ahora ya tenemos nuestro banco de fotos en disco duro. Toda nuestra vida va a quedar guardada en ese dispositivo que sí, es duro pero no parece un disco. Un dispositivo lleno de motores y piezas que no paran de moverse con micrométrica precisión, que graban y leen datos de una superficie magnética sin parar mediante unos cabezales que se acercan a esa superficie a distancias mínimas sin tocarla. Un dispositivo que… un día u otro puede dejar de funcionar y tú te quedarás sin poder acceder a los recuerdos de tu vida. ¿Qué alternativas tenemos para la #salvaguardaeterna de nuestros recuerdos?

  1. Imprimir las fotos y guardarlas en álbumes y cajas de zapatos. Aunque los precios de la impresión han bajado, sale caro y ocupa espacio. Y las fotos en papel fotográfico también pierden con el tiempo.
  2. Imprimir las fotos directamente en álbumes. Sale algo menos caro y tenemos las fotos bien ordenadas, y las podemos enseñar. Pero ocupan espacio.
  3. Guardar los archivos en CDs o DVDs. Al ritmo que van ahora los megapíxeles, en un CD apenas podemos guardar 100 fotos y en un DVD unas 500, sin hablar de RAWs. Además estos discos se deterioran y el formato tampoco parece tener futuro.
  4. Guardar los archivos en tarjetas de memoria o pendrives. Los precios son asequibles, y ademas ocupan poco y al no tener elementos mecánicos fallan menos. Aunque tienen un número limitado de escrituras, si los usamos como resguardo pueden durar toda la vida, o mientras duren los formatos.
  5. Guardar los archivos en otros discos duros. Los precios también son asequibles, pero no reducimos el riesgo, aunque podemos almacenar más.

Como ves, en cuanto al almacenaje físico de las fotos tenemos varias alternativas pero ninguna segura al 100%. Pero disponemos también del almacenaje virtual, o lo que comunmente se llama “en la nube“, o sea, en Internet. Nosotros subimos los archivos a unos servidores donde no sabemos físicamente cómo se van a guardar pero las empresas que explotan el servicio nos garantizan poder recuperarlos cuando queramos. Además el sistema nos permite poder acceder a ellos desde cualquier parte del mundo y desde cualquier ordenador, smartphone o tableta. #Libertadtotal.

Tampoco se trata de subir las fotos a la nube y olvidarnos de ellas. Justo cuando preparo este post leo que la legendaria red Fotolog.com, que en su día tuvo más fotos que Flickr, ha cerrado sin previo aviso, con lo que se han perdido los varios millones de fotos que contenía. Es cierto que estaba en desuso, pero muchos millones de usuarios aún guardaban en ella sus primeros #selfies de antes de que se llamaran así. De todos modos no es un hábito extendido el que cierren una red sin avisar. MSN Groups y Geocities dieron la oportunidad a sus usuarios de descargarse todo su contenido cuando cerraron en el 2009.

“Existen muchos servicios de copia de archivos en la nube que ofrecen espacio gratuito”

Estos servicios son muy fáciles de usar. La mayoría de ellos nos ofrecen aplicaciones que podemos instalar en nuestros smartphones o en nuestros ordenadores y que nos dan todas las facilidades de uso. Por ejemplo en nuestros smartphones se pueden configurar para guardar automáticamente las fotos y vídeos o copias de ellos en la nube, y en los ordenadores nos simulan un disco duro virtual que podemos administrar como si se tratara de una unidad de disco local.

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Pero un servicio así tan “guay” tiene que costar dinero, ¿no? Pues no necesariamente. Existen muchos servicios de copia de archivos en la nube que ofrecen espacio gratuito, que van desde los 2GB de Dropbox hasta los 15GB de Google Drive o de OneDrive de Microsoft, por mencionar los más conocidos y más fiables. No es una capacidad para tirar cohetes porque la tarjeta de nuestra cámara ya la supera, pero algunos de estos servicios nos ofrecen pequeñas ampliaciones si los promocionamos entre nuestros amigos y contactos, o bien acogiéndonos a diferentes planes de suscripción pagando una cantidad al año.

Sin embargo querría destacar 3 servicios de almacenamiento en la nube que nos ofrecen mucho espacio por nada o por muy poco:

  1. Google Fotos. Es el sucesor de Picasa. Google nos ofrece espacio ilimitado gratis para fotos de hasta 16 megapixeles y vídeos de hasta FullHD. Para fotos y vídeos más grandes, los 15GB de Google Drive.
  2. Amazon Premium Fotos. Los clientes de Amazon con cuenta Premium disponen de espacio ilimitado en Amazon Cloud Drive.
  3. Flickr. La legendaria red social fotográfica de Yahoo ofrece 1 Terabyte (1000 GB) de espacio gratis para fotos y vídeos.

De estos tres el que más conozco es el último, Flickr, donde estoy desde que empecé con esto de la fotografía (en noviembre de este año hará 10 años). Un tera no es espacio ilimitado pero casi. Las más de 10.000 fotos que tengo subidas allí ocupan el 4% de ese tera, aunque yo pago cuenta Pro y no tengo límite. Para que te hagas una idea de la capacidad. Me he planteado cambiar de servicio, pero la verdad es que estoy muy bien en Flickr donde además de poder verse bien las fotos las puedo etiquetar, archivar y organizar en álbumes, y cómo no, publicar desde allí las fotos a mis blogs y #redessociales, pero que te contaré en otra entrega. No es que te quiera convencer de que Flickr es el mejor, pero sí lo es para mí.

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Y estos es todo lo que te puedo contar sobre guardar fotos en la nube. La oferta va cambiando sin cesar -además la competencia es feroz-, y si conoces algún otro servicio u oferta de espacio gratis que no haya mencionado, házmelo saber.

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