A veces una se auto proclama “incondicional” de alguien o algo, entonces le perdonas casi todo, lo aceptas casi todo,  y digo casi por no elevar la “incondicionalidad” a extremos, pero sigues ahí “adorando”.

Lo justificas cuando no obra bien, adoptas el papel conciliador, haciendo entender al resto de los mortales que tu incondicional” se merece otra oportunidad o se le perdona la última.

Pero en tu fuero interno, y estando contigo misma, que es algo de lo más peligroso, reconoces que tu consentido/a la ha  cagado, pero como eres una “incondicional” no le reconoces a ese/a que te quiere hacer ver de la necesidad de reprimenda que tanto merece tu pequeño cabroncete.

Y mi pequeño cabroncete se llama Quentin Tarantino, Quentin es un caprichoso que solo hace lo que le viene en gana, lo cual le hace parecer el soberbio capullo en el que él solito se ha convertido. Un día le da por una cosa y al otro por algo bien distinto, como él también es un incondicional y un romántico nostálgico, lo mismo le hace un guiño a Bruce Lee que al archiconocido espagueti western….y que más os puedo contar de mi “incondicional”, estoy segura que no tengo su exclusividad y que muchos le conocéis,  odiando y amando por igual.

Y todo esto viene, porque el sábado pasado fui “incondicionalmente” a ver la última  de mi chico Quentin, como yo sabía que su anterior travesura se decantó por un lejano oeste lleno de polvo y suciedad racista pensé que, aún con ese buen sabor de boca, y después de esperar tres años de esta ,su última fechoría, pensé, repito, que volvería a disfrutar de paisajes y situaciones rifle en mano, con caballos bien adiestrados y con ese maravilloso color rojo de la sangre que tan bien derrama mi consentido.

El paisaje esta vez era nevado, frío, blanco (buen contraste para la sangre derramada) y el malo no era tal, sino que era la mala, una chica sucia y sin escrúpulos, muy bien interpretado por Jennifer Jason Leigh (me encantan las actrices que no les importa aparecer desastrosas en escena), esta es llevada a la horca por un cazarecompensas , Kurt Russell, y en el camino se encuentran a una serie de personajes que completarán el elenco elegido por mi consentido para protagonizar “LOS ODIOSOS OCHO”

No contaré  más de la recién estrenada cinta, solo diré que mi “incondicional” me ha defraudado tanto que no se si siento más ganas de olvidar que alguna vez dirigió este engendro  o directamente odiarle hasta que recapacite por hacernos sufrir a nosotros, aquellos que amamos a nuestro pequeño mamón.

Aun así, no puedo olvidar sus aciertos, los momentos tan maravilloso que me hizo pasar y que sin duda me hará pasar de nuevo. Mi consentido quizás se esté haciendo mayor, quizás esté abducido por alguna secta religiosa que le hace obrar con más cautela y ahorrar litros de ficticia sangre, quizás esté tan encumbrado por sus irónicos guiones  que esta vez ha preferido mostrar su lado menos hiriente… no se… aún no estoy repuesta del todo, pero aun así, REPITO, aún así es mi Quentin

Es lo que tiene que te gusten los “malotes”

 

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