Recientemente se ha estrenado la película inglesa “La chica danesa”, basada en un hecho real narra la vida de una pareja de artistas, Einar y Gerda.

Gerda es pintora y cuando su modelo le falla pide a su marido que la sustituya, el resultado es que los retratos que pinta con la facciones “femeninas” de su marido resultan ser un éxito, y a partir de ahí se desarrolla la historia donde lo que empezó como un juego acaba siendo un descubrimiento  interno en la persona de Einar.

Siempre me ha resultado irrisoria la imagen de un hombre disfrazado de mujer, en el cine hay innumerables cintas con este tipo de interpretación, pero hay casos en que el “travestismo” es magnífico y diría que hay prestar mucha atención para notar la diferencia, en  “La chica danesa” el actor Eddie Redmayne rezuma cierta sensualidad inquietante….

Enumerando películas donde se da este tipo de situación me quedo con algunos ejemplos conocidos, empezando por la clásica “Con faldas y a lo loco” donde Tony Curtis y Jack lemmon se disfrazan de mujeres para tocar en una banda de música  femenina obligados a camuflarse al ser testigos de un ajuste de cuenta entre bandas rivales , Dustin Hoffman en “Tootsie” encarana a un  actor sin éxito que se lanza a la aventura de subirse a unos tacones para encontrar trabajo, la encantadora “Señora Doubtfie” con Robin Willians en el papel de papa que se disfraza de niñera para poder recuperar a sus hijos.

Algunas no tan cómicas como “Antes de que anochezca” donde la homosexualidad es perseguida, llámese Cuba, llámese cualquier país con mentalidades destructivas, Johnny Depp es el Teniente Victor  y paralelamente es Bon Bon, la chispeante y decadente rubia platino.

Wesley Snipes, John Leguizamo y Patrick Swayze, hacen un trío de lo más desconcertante en “Priscilla Reina del desierto” y digo desconcertante porque precisamente estos actores son de un físico muy masculino, con torsos y brazos musculosos que no disimulan por muchas plumas y lentejuelas que se pongan, a excepción de Jonh Leguizamo que adapta a la perfección el perfil de fragilidad.

No trato de hablar de homosexualidad, travestismo o cualquier humana tendencia a cambiar de imagen mental o física, es más el hecho de encarnar un papel en un género que no corresponde y he puesto como referencia a la simbiosis masculina/femenina, pero no quiero obviar el lado contrario en el magistral papel de Barbra Streisand en ” Yentl”, donde ella es él cuando se le veta el derecho a estudio por ser mujer en una Europa Occidental de principios del siglo XX y decide travestirse para  llevar su deseo de entrar en una escuela Talmúdica.

 

En definitiva, ella es él o él es ella no es más que la oportunidad al actor de convertirse en cuerpos y mentes que por naturaleza no les pertenece, algunos con corte cómico, otros no tanto, algunos con base crítica, otros por simple estrategia…

 

 

 

 

 

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