La humedad es siempre relativa y tras el detallado estudio (a mi misma), he llegado a la conclusión de que tiene muchos factores determinantes que la ocasionan, como por ejemplo: el alcohol en sangre.

Tras notar sus “casuales” roces toda la noche, yo esquivaba mirarle a los ojos. Se que soy muy expresiva y me hubiese delatado. Entre tanta copa empezaba a perder la #razón y la quería perder… Evitar el contacto visual con él me salvaría de la #lujuria. Con él no debía ser. Nos conocemos desde siempre! Demasiados amigos comunes y esa noche estábamos rodeados de ellos.

Él me apartaba con extrema delicadeza con sus manos en mi cintura cada vez que alguien pasaba por detrás, me estremecía con su leve contacto. Me acercaba mi copa rozando sus dedos, yo se la devolvía rápidamente para volver a sentirlo sin mirarle apenas. Hasta en una ocasión me retiró un mechón de pelo de la cara y creo que me sonrojé. Notaba su mirada clavada en mí toda la noche y me excitaba por momentos. De todas las veces que habíamos coincidido, la distancia (sin contacto) siempre había prevalecido entre nosotros, pero esa noche, lo sentía (con-tacto) más cerca que nunca.

Cerrábamos el Club donde hacía bastante rato que llevábamos alguna copa de más. Hacía frío en el exterior pero mi temperatura corporal correspondía a la misma que se pueda generar en El Cairo a las 2 de la tarde en Agosto. Podría decir que estaba confusa, pero lo cierto es que estaba excitada, #paqueengañarnos

Empezó a llover mientras nos dirigíamos a los coches. La casualidad (claro, claro) nos hizo quedarnos solos y entre risas comentábamos las anécdotas, (balance absurdo que hacemos todos para poner la guinda a la noche y darla por finiquitada, o para convencernos de lo bien que nos lo hemos pasado).

Caminábamos por la desértica calle. Ni recuerdo que hora era. No hubieron más pasos, nos paramos al unísono bajo la lluvia. Sin evitar esta vez su mirada, se colocó enfrente de mi y sus manos ya estaban enredándose en mi pelo, sensualmente me agarraba la nuca aproximándome a sus labios. Resistencia cero por mi parte, es lo que más deseaba en ese momento, mis feromonas estallaron.

No sé el tiempo que estuvimos empapándonos con pasión, buscándonos entre la ropa, dándonos ese placer a medias que tanto excita y no sacia.

Los pajaritos del despertador me sacudieron de mi incómodo sueño, había dormido unas 3 o 4 horas quizás y con terrible dolor de cabeza sólo pude discurrir: no ha pasado, lo he soñado.

Me descubrí desnuda en mi cama, notaba aún humedad en mi sexo.

La luz se filtraba por la persiana medio bajada iluminando tenuemente mi habitación, la cual que invitó a incorporarme torpemente. Cojines tirados alrededor de mi cama, sábanas revueltas, envoltorios y condones por el suelo.

Había pasado.

Cerré los ojos y me dejé caer de nuevo en la cama #hostiaputa, con él no!!!

Un Espidifen me arregló el día, pero no podía olvidar lo que yo solita había estropeado. Cuando tuve la oportunidad al final del día, le mencioné en un escueto mensaje: “¿Estamos de acuerdo que estábamos muy borrachos y lo de ayer no pasó?”

 Su respuesta: “Estamos de acuerdo en que estábamos muy borrachos, lo de ayer pasó y me moría de ganas.”

Volví a notar esa humedad relativa entre mis piernas. ¿Y sin cerveza? #alamierda mi detallado estudio.

 Imagen cedida por mi amiga Elena SariñenaGracias, mi niña!!!

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