A Leandro “Gato” Barbieri se le acabó la última de sus vidas. El pasado 2 de abril el mundo de le música y la cultura volvió a enviudar tras conocerse la noticia del fallecimiento del saxofonista argentino a causa de una neumonía, mientras se encontraba ingresado en un hospital de New York. Hablar de él es hablar de la historia del jazz latino. Heredero de la creatividad de talentos cómo John Coltrane o Pharoah Sanders, músicos a los que idolatraba y que influirían directamente sobre su forma de tocar, Gato Barbieri alcanzó la fama mediática tras componer la banda sonora de El Último Tango en París, el clásico franco-italiano del cine dirigido por Bernardo Bertolucci, protagonizado por Marlon Brando, Maria Schneider y Jean-Pierre Léaud. Gracias al notable éxito de público y crítica del filme, y a una excelente BSO en la que el músico supo plasmar y potenciar la sensualidad del mismo, Gato Barbieri fue invitado a tocar en numerosos festivales internacionales, convirtiéndose así en un embajador del free jazz de raices latinoamericanas.

Creando un sonido con identidad propia

Aunque más allá de su éxito mediático y presentación al mundo, el verdadero mérito de Gato Barbieri reside en la búsqueda contínua de un sonido fiel a su origen sudamericano que pudiese canalizar a través de su pasión por el jazz. Para ello, se dejó influir por los estilos propios de cada país latino, tales cómo el bolero, la bossa nova, tropical, el merengue o la bachata… sin desoir las tendencias músicales de cada época cómo el rock o el pop. Según palabras del propio Gato Barbieri, en una entrevista concedida a la revista Rumbos, la música del artista destaca “por creativa, por valiente, por lo variada, alternando ritmos que, a priori, no se podían mezclar. Yo he tocado todo y siempre luché por el mejor sonido posible, que pude plasmar en 45 discos al cabo de cincuenta años. Logré con la música tener mi propia voz“.

El apodo gatuno

Una de las preguntas que siempre surgen en nuestro cerebro cuando conocemos a alguien con apodo es “¿de dónde vendrá ese nombre?” A veces por secretismo, otras por alimentar el misterio y algunas por simple ignorancia perdida entre el paso del tiempo, no se logra descrubrir el origen de un mote. No obstante, en el caso de Gato Barbieri la historia que otorga la respuesta es conocida y reconocida: Leandro Barbieri recibió el apodo de “Gato” en los años 50 debido a su manera de aparecer por los locales nocturnos que frecuentaba en Buenos Aires, utilizando los callejones cómo atajos, y moviéndose de manera escurridiza… siempre con su saxofón bajo el brazo.

Más allá de sus premios, álbumes, fantasmas, ascensos al Olimpo y descensos a los Infiernos (que de todo esto ya se encargaran los numerosos posts que están saliendo en forma de homenaje tras conocerse la noticia de su fallecimiento) yo prefiero quedarme con su legado musical y compartir un pedazo de su talento contigo. Si antes de este post no conocías a Gato Barbieri, espero haber despertado tu curiosidad gatuna.

Gato Barbieri en Spotify

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This
A %d blogueros les gusta esto: