Hay recuerdos, pensamientos, vivencias, lugares, personas, y porqué no también series o películas vistas, que uno atesora en la trastienda del subconsciente y quedan allí en stand-by hasta que un chispazo, un leve roce entre dos neuronas, activa los resortes de la memoria profunda. Es un temido y curioso “efecto Panamá” en el que aquello que creíamos enterrado aflora cuando menos lo esperas.

Algo parecido me ocurrió el otro día, cuando mi amigo el viajero y podcaster Roberto Naveiras, en uno de sus desvaríos desde el culo del mundo conocido, publicó en su web www.viajoenmoto.com un artículo sobre el libro Ángeles del Infierno, de Hunter S. Thompson, y un posterior articulo sobre una serie y varias películas relacionadas con la temática.

A colación del post de Roberto en su web, recordé una miniserie vista hace unos meses, que para mí es una eternidad, que trataba el tema de las bandas de moteros custom, entendidas como un MC (motorclub), las cuales no siempre invierten su tiempo haciendo obras benéficas.

De hecho, más que una serie dramática pura, podemos catalogarla de #docu-serie pues narra unos hechos reales ocurridos en 2003 en California.

Esta serie la ha distribuido History Chanel y la plantea como un documental dramatizado.

El hilo conductor de la serie Gangland: Undercover, describe las andaduras (o rodaduras) de un antiguo traficante de metanfetamina que es detenido en su mansión mientras está colocado de cristal, y para no enfrentar una pena de cárcel de muchos años, accede a trabajar para la ATF y infiltrarse en el motoclub “Vagos”.

biker-gang

La acción se desarrolla entre 2003 y 2006 con final incierto para el traficante encubierto, aunque a juzgar por el último episodio, un final cerrado, y dado que es verídica diría que no habrá segunda temporada. Ojalá me equivoque…!!!

El actor Damon Runyan interpreta magistralmente a narcotraficante Charles Falco, así es cómo se llamará encubierto dentro de la hermandad, explica en primera persona cómo consiguió infiltrarse en una de las más peligrosas bandas de moteros de América, y los escollos que tuvo que salvar para poder jugar a dos bandas y no ser descubierto recopilando pruebas.

En ciertos momentos de la serie se dejan entrever las entrañas de los motoclubs y cómo funcionan. Las pruebas de acceso, cómo entrar en ellos cómo supporter primero, y luego de mil y una pruebas pasar a ser miembro. Es cuando menos curioso el funcionamiento de dichos clubs.

Para mí, la serie goza de una buena fotografía, y la trama es apetitosa. En un domingo lluvioso, la puedes ver toda sin problema, pues el ritmo es ágil y engancha bastante.

Se recurre al tópico de insertar en la serie imágenes de una horda de Harleys y chalecos de cuero rodando por soleadas y solitarias carreteras combinado con horizontes infinitos, cosa que le confiere cierto gancho a la serie.

Cabe decir que los personajes, no todos, desatan cierta simpatía, ya no por quién son, sino por el enfoque que los creadores de la serie consiguen darle al producto, pues la moto en gran medida se asocia a la sensación de libertad.

El reparto es bastante anónimo, pero no por ello deja de ser brillante, y la caracterización no dejará indiferente a nadie. Para mí, muy grandes Charles Falco, Schizo, Kid y Lizzard, que bordan los papeles.

Mi secuencia favorita cuando los dos veteranos Kid y Lizzard ruedan con Falco hacia al desierto haciendo el loco con las motos. Momentazo ride free or die!!

La próxima vez que veáis una #horda de customs en la carretera pensaréis en este post. Nada más lejos de la realidad. En el mundo de las motos la mayoría es muy buena gente.

Let’s ride !!!!!!

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