Desde los albores de la fotografía siempre ha sido necesario un cierto proceso de la imagen capturada antes de presentarla al público (o al cliente). Antes eran el revelado y el positivado, procesos químicos en los que se pasaba al papel la imagen capturada y que se llevaban a cabo en un laboratorio, quedando fuera del alcance y la comprensión de la mayoría de fotógrafos aficionados y domésticos. Hoy en día, con la digitalización de la fotografía la edición digital está al alcance de cualquiera y eso ha creado una mala imagen a la fotografía actual. Ahora cualquier fotografía espectacular siempre te despierta la sospecha del retoque excesivo o el fotomontaje. “Fotochop” está en boca de todos, y es sinónimo de imagen trucada.

Desde el momento en que ves algo y capturas la imagen ésta nunca se ha materializado por sí sola en papel. Antes se tenía que revelar la imagen impresa en la placa o en la película. Me hace gracia la palabra “revelar“, que es sinónimo de “descubrir“, ya que la imagen era invisible en la placa o en la película hasta que no se le aplicaban los químicos de revelado. Y una vez revelada la imagen, ésta se tenía que pasar a papel también mediante un proceso químico. Incluso el sistema de fotografía instantánea de Polaroid se basa en el revelado de un negativo y su posterior impresión o transferencia química al papel fotográfico, procesos que se llevan a cabo automáticamente en el mismo papel Polaroid.

Operarios de un laboratorio revelando películas fotográficas

La fotografía dgital no difiere mucho de este modelo. La imagen es capturada y convertida en señales eléctricas por un sensor, y luego un programa se encarga de guardar estas señales en una memoria. Este programa puede guardar directamente la imagen, y en tal caso está generando un archivo RAW, con extensiones diferentes según el fabricante de la cámara, o puede procesar la imagen digital según algunos parámetros especificados en la configuración de la cámara y guardar un archivo JPEG listo para ser utilizado en un ordenador. Existen cámaras digitales que emulan a las clásicas Polaroid sacando ya las fotos en papel.

Sea como fuere, lo más seguro es que las cámaras instantáneas o las digitales que guardan archivos JPEG no saquen las fotos que queríamos, del mismo modo que pasaba cuando mandábamos carretes a revelar y positivar en laboratorio, sobre todo cuando el procesado de carretes era automatizado en máquinas. Al recogerlas y revisarlas comprobabas no habían salido como habías previsto. Por eso muchos fotógrafos recurrían a laboratorios profesionales capaces de adecentar un poco las fotos, o incluso se montaban el laboratorio en casa. Porque no nos engañemos, la mayoría de herramientas y técnicas que se utilizan en el procesado de fotos digitales de hoy en día ya se usaban en el procesado químico. Conceptos como máscaras, edición por zonas y filtros de revelado ya eran habituales en los buenos laboratorios fotográficos. Todo era más manual, más artesano, pero se hacía de igual modo, tanto para mejorar una foto mediocre como incluso para hacer auténtico montaje fotográfico. Aquí puedes ver algunos de los más sonados.

Me atrevo a afirmar que es raro el JPEG que salga perfecto de la cámara

Como decía en el párrafo anterior, por norma general de la cámara no salen las fotos que queríamos. En RAW evidentemente que no porque siempre hay que revelarlas, pero me atrevo a afirmar que es raro el JPEG que salga perfecto de la cámara, por buena que sea ésta o bueno que sea el fotógrafo. Todas las fotos digitales hay que arreglarlas un poco antes de enseñarlas. Incluso cuando parece que la foto es decente, siempre hay algún aspecto mejorable en ella. Y para los que dicen que sólo se pueden procesar los archivos RAW, advertirles que los JPEG se pueden editar igual. Ya sé que no es lo mismo, que los matices de color son menos y que la nitidez se puede haber visto afectada por la reducción de ruido del procesado y por la compresión, pero son cosas que no se aprecian en la pantalla de un ordenador y que en papel sólo se pueden apreciar con lupa y si tienes el original al lado.

Si en un minuto no consigo lo que quiero, borro la foto

Para muchos, yo me incluyo, el proceso de edición en el ordenador es muy tedioso. Hay fotógrafos que se pasan horas y horas en Photoshop tocando aquí, nivelando allá… Yo creo que disfrutan con ello, pero yo no puedo. Si en un minuto no consigo lo que quiero, borro la foto. De hecho tampoco uso Photoshop porque lo veo exagerado para las cuatro cosas que toco yo en mis fotos. Esto es lo que suelo hacer en Lightroom con una foto en un minuto (o un poco más):

  1. Corrección de distorsión de lente y de aberración cromática. Los lentes zoom suelen distorsionar un poco la imagen en sus focales más extremas. También, en función de la iluminación, pueden aparecer halos magentas o verdes en las siluetas oscuras sobre fondo blanco o muy iluminado. Esto es la
    Ajustes básicos

    Ajustes básicos

    aberración cromática. La foto mejora bastante si se corrigen ambas cosas.

  2. Nivelado y recorte. A veces es inevitable que una foto salga algo torcida, y esto estropea mucho una foto. También puede que aparezca en ella algo que distraiga la atención. Yo no soy de borrar elementos de una fotos (eso sería alterar la realidad), así que opto por hacer otro recorte, siempre manteniendo las proporciones de la foto.
  3. Temperatura de color y matiz. Aunque el balance de blancos automático me funciona bastante bien, en según qué circunstancias la foto puede quedar con unos tonos más fríos o más cálidos de lo que era en realidad, así que lo podemos reajustar. Esta opción suele disponer de una herramienta representada por un cuentagotas. Si pinchas y te pones encima de algo que sea realmente blanco, la temperatura y el matiz se reajustan para ese color, y te puede ser de ayuda.
  4. Claridad. Aumenta o disminuye la nitidez de la foto. Suelo subirla para mejorar el enfoque.
  5. Exposición. Aclara u oscurece la foto.
  6. Contraste y Sombras. Suelo cambiar estos dos ajustes a la vez, porque cuando aumento contraste se suelen perder detalles en las zonas oscuras, y por eso también las subo. Al aumentar el contraste también se refuerzan algunos colores, como los del cielo crepuscular.
  7. Altas luces. Varía la intensidad de los claros. Suelo bajarlo para eliminar brillos o para dar textura a las nubes.
  8. Blancos y negros. Estira o encoge el histograma en los extremos. Pulsando la tecla Alt mientras cambiamos los Blancos podemos ver las zonas quemadas y así corregir un poco el histograma. Lo mismo combinando Alt con los Negros para localizar los píxeles empastados.
  9. Intensidad y saturación. Permiten aumentar o reducir el color. Son parecidos pero con efectos complementarios. La Intensidad actúa sobre la saturación de los colores menos saturados, mientras que Saturación lo hace sobre todos por igual.

Adicionalmente utilizo la herramienta de Eliminación de manchas en el sensor cuando hace falta, así como también la de Reducción de ruido, básicamente el ajuste de Color para reducir el ruido cromático y/o el de Luminancia para el otro ruido. Pueden parecer muchos pasos, pero cuando te habitúas lo completas todo en un minuto. Ah, y todo esto lo aplico a cualquier tipo de foto. No porque unas sean paisajes y las otras retratos las edito de diferente manera.

Para una edición básica como la que hago recomiendo Lightroom, que es una versión muy reducida de Photoshop, y de esta aplicación apenas uso una docena de funcionalidades. Hay otras aplicaciones similares que hacen las mismas cosas pero con otros nombres. Tú utiliza la que te sea más fácil y cómoda.

Una vez tengo la foto en pantalla la miro en su conjunto pero con detalle y la analizo para saber qué es lo que le falta para que me impacte igual que la escena original que fotografié

Cuando decido publicar una foto, primero elijo aquella que me diga algo, que me emociones, y compruebo que sea correcta técnicamente, o sea, con un histograma equilibrado (ni con las luces quemadas ni las sombras empastadas) y que tenga la nitidez suficiente, o sea ni desenfocada ni trepidada. Una vez tengo la foto en pantalla la miro en su conjunto pero con detalle y la analizo para saber qué es lo que le falta para que me impacte igual que la escena original que fotografié. Te voy a ilustrar mi rutina de edición (workflow) con cuatro fotos.

Ejemplo número 1, dando vida

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¿Qué destaca en esta imagen? Hay tres partes: la ermita adosada a la roca, el paisaje del fondo y el cielo con esas nubes. El conjunto no queda mal, pero la foto se ve floja, sin fuerza. ¿Qué podemos mejorar? Primero corregimos distorsión y aberración cromática. El nivelado y el recorte son correctos. Subimos la temperatura de color un poco, a +4 porque parece un poco fría (suelo usar valores entre +4 y +10). Al hacerlo la imagen se ha aclarado un poco, por lo que bajamos la exposición a -0,10. La claridad la ponemos en +40, que es el valor que uso siempre. La foto gana textura, volumen. Subimos el contraste a +40 para darle más fuerza, pero se nos oscurece la vegetación y la ermita, con lo que subimos las sombras a +65. La foto ahora brilla. Bajamos las altas luces a -67, con lo que el cielo gana más textura. Subimos la intensidad de color a +19 y la saturación a +6, valores que también suelo usar por defecto. Por último reduzco la cantidad de viñeta a -15 (esto no lo había mencionado antes), y el resultado es el siguiente.

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Ejemplo número 2, recuperando sombras

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El cielo está bien de luz, pero el ambiente en general es oscuro, aunque el histograma no es malo porque sólo “izquierdea” justo al límite. Corregimos distorsión y aberración, y nivelamos un poco la foto porque está ligeramente caída a la izquierda. Subimos la temperatura a +4 y la claridad a +39. Aumentamos la exposición a +0,21 porque aún no es suficiente. Subimos contraste a +29, y las sombras a tope, a +100, para intentar rescatar todo el detalle que hay a la sombra de los árboles. Ahora la foto ya parece otra cosa, llena de luz. Bajamos las altas luces a -42, con lo que se equilibra toda la luz en general. Subimos intensidad a +15 y saturación a +4 y bajamos viñeta a -15. Por último subimos la reducción de ruido de color a 10 para reducir el ruido cromático que nos ha salido al subir tanto las sombras. Y vamos a ver el resultado. ¿A que parece otra cosa?

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Ejemplo número 3, recuperando color y ambiente

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No hay cosa que dé más rabia que estar en otoño en un bosque con niebla después de que haya llovido y te salga este truño de foto. Y esto sólo lo ves luego en casa, en la pantalla grande, cuando ya no puedes volver a repetir la foto, que seguramente te volvería a salir mal, porque en realidad, toda la información ya está en esta foto, sólo hay que “revelarla”. Pues bien, empezamos con las correcciones de distorsión y de aberración, y aunque la foto posiblemente esté a nivel, por los troncos del fondo parece caída a la derecha (de hecho hacía bajada), así que la inclinamos -1,58º a la izquierda. Normalmente en las fotos de otoño suelo subir la temperatura de color hasta +10 y el matiz a +2, pero en este caso la temperatura de color la veo bien. Subimos la claridad a +40 y bajamos la exposición a -1,25. El ambiente mejora y se empieza a parecer al que realmente era. Subimos contraste a +40 y sombras a +100, y el tronco cobra protagonismo. Bajamos un poco las altas luces, a -40 para matar un poco la claridad de la niebla de fondo y damos color subiendo intensidad a +19 y saturación a +6. Por último el pequeño toque de viñeta a -15, y la foto parece otra, y reproduce fielmente aquel momento.

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Ejemplo 4, recuperando una foto que se iba directamente a la basura

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Éste es el resultado de ir a la excursión del Parque de Timanfaya en Lanzarote y que te toque el autocar que tiene las ventanas tintadas de azul. Además, como sabía que tendría que hacer las fotos desde dentro de un autocar llevaba puesto el polarizador para evitar mi reflejo en el cristal, y eso no hacía más que empeorar las cosas. Cuando llegué a casa y vi el resultado me quería morir. Pero todo se puede arreglar, hasta esto. Empezamos con la corrección de distorsión y aberración cromática, y hacemos un pequeño recorte para eliminar el viñeteo del polarizador y unas piedras molestas de abajo. Lo siguiente y lo más importante va a ser corregir el color. Haciendo uso de la herramienta de cuentagotas nos vamos a la zona más clara cerca de la cima de la montaña de la derecha, que era arena casi blanca. Esto mejora notablemente la imagen, pero el color todavía no es el que era, así que lo acabamos de ajustar manualmente, quedando en +25 de temperatura y +75 de matiz. Como es costumbre, subo la claridad a +40. La exposición es correcta, así que no la toco y paso a subir contraste a +50 y las sombras también a +50. Subimos intensidad de color a +19 y saturación a +4, y damos el toque de viñeta que tanto me gusta, -15, y la foto queda salvada.

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Conclusión

Edita siempre las fotos que vayas a publicar o entregar, nunca te conformes con el JPEG que sale de la cámara. La edición digital no es mala, es tu amiga. Que sólo son 4 clicks y conviertes una foto mediocre en una fotaza. Esto es maquillaje, no fotomontaje, porque no alteras la realidad, sólo la ayudas a visualizarse. Hala, ya te he desvelado mi secreto. Ahora ya me puedes copiar, pero si lo hacer, quiero ver el resultado.

 


  • Todas las fotos son mías con licencia CC BY-NC-ND 2.0 excepto la de portada de un laboratorio fotográfico de principios del siglo XX, que encontré en Google, y la de los operarios de laboratorio que es del Club Fotográfico de México.

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