Que yo “raje” de la prensa deportiva es menos original que poner “he estudiado en la universidad de la vida” en Facebook, pero la verdad es que lo ponen muy muy fácil.

Últimamente hemos tenido dos ejemplos muy claros del nivel actual: el tema de Pichu Cuéllar, el portero del Sporting de Gijón, y la enésima polémica alrededor de Piqué y la Selección Española…todo esto con el permiso de la delantera del Eibar, claro.

Hace unos días saltaba a la palestra la noticia de que Pichu Cuéllar, había pegado una rajada colosal (a la cara) contra un periodista por una “tontería sin importancia”  En la noticia “sólo” le acusó de encararse con la afición del Deportivo de la Coruña al bajar del autobús del equipo, cuando en realidad miraba hacia la zona dónde a un aficionado le había dado un ataque epiléptico y lo estaban atendiendo. Esta noticia además se apoyaba en un video bastante patético, pues bien, al día siguiente, Cuéllar, se permitió el lujo de pegar una buena rajada,  “éste es el periodismo que tenemos hoy en día” gritaba en la sala de prensa, además de calificar de idiota y alguna cosa más “cariñosa” al periodista.

¿Qué pensáis que sucedió después?, pues que la mayoría de periodistas olvidaron el motivo por el que se inició esta polémica y se centraron en las formas del portero al defenderse. Vamos, todo un manual de periodismo actual: se publica algo deprisa y corriendo sin contrastar, luego se intenta tapar (por lo visto hubo un pacto para que la rajada no tuviese publicidad) y por último, los colegas de profesión se centran en las formas del afectado (que ok, no fueron las mejores) en lugar de en el detonante.

Por otro lado tenemos el asunto Piqué. No seré yo quien lo defienda ni quien le apoye, sabido es que no sólo no es santo de mi devoción sino que creo que mucho de lo que le pasa es producto de sus actuaciones y son bien merecidas, pero me ha alucinado el último capítulo, el de las mangas.

El resumen sería:  Pique se recorta las mangas de la camiseta (por comodidad o ve a saber que), en twitter comienza la avalancha de acusaciones de antiespañol por recortar en teoría unos ribetes con los colores de bandena nacional y los medios de comunicación recogen esto y lo lanzan en forma de titulares. Cuando se confirma que esos ribetes no existían en la camiseta de manga larga y que era un sinsentido (entre otras cosas porque se tendría que recortar el escudo en cada partido),  echan la culpa a las redes sociales y se lavan las manos. De que no se contraste nada, que se de altavoz a cualquier chorrada o que en cada partido de España se mire con lupa todo lo que hace Piqué para sacar punta, ellos no tienen ninguna culpa.

Y así funciona esto hoy en día, en buscar el “follón” y que no me quite otro la primicia, antes que en mirar si lo que publico es verdad o si al menos tiene sentido.

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