Pero sí es que es verdad, la primavera la sangre altera!

Es… como si de osos hibernando se tratara y nos despertásemos de ese sueño gris tan plasta, y con la entrada de la primavera, parece como si la niebla se disipara y nos encontráramos de repente en un prado verde plagado de amapolas!

Si es que odio mi abrigo del Zara, ese negro tan largo como un día sin pan, lleno de plumas, que a duras penas deja ver un palmo de tejano. Qué parezco una bolsa de basura de las que utilizan las brigadas para recoger los restos de poda! Si yo misma me siento más alta y más rubia cuando me quito el abrigo! Aunque mantenga mi tinte negro y mi escaso metro y medio, da igual, me siento más alta, más rubia y más guapa! Qué pasa???

Si es que la primavera nos tiene que alterar las ganas de to por #cojones! Qué vamos mu tapaos en invierno!

Las Apps de contactos se vuelven a llenar de ganas de compartir amor, ese que va de huevo en huevo con prisa para salir o en el caso de ellas, ese amor que humedece los tangas y es tan incómoda esa humedad relativa llevándola ahí #toeldía, que genera la necesidad de utilizar salvaslip (me lo ha contado una amiga).

Los más agraciados, cuelgan sus nuevas fotos quitándose los jerséis de lana y enseñan sus torsos bien formados, curradísimos, apretando lo justo pá marcar; los menos agraciados cambian la foto con su mascota, antes en el sofá de casa, ahora en el exterior, porque es primavera y salimos a que nos toque el aire.

Ellas, (las que están buenas) lucen sus bikinis nuevos (adquiridos para la ocasión) con poses imposibles y antinaturales que tanto les gusta al género opuesto, las menos guapas, se hacen fotos “atrevidas” haciendo morritos porque se atenúan las bolsas de los ojos, porque se marca pómulo (siempre de medio perfil, claro) y se ven menos arrugas, pero a cierta edad…, si se provocan los morritos… sale un código de barras en el bigote que ni poniendo 4 filtros desaparecen (también me lo ha contado una amiga).

Y que me dices de la primavera en la calle… tras desaparecer la niebla… las terrazas de los bares se llenan de gente haciendo el vermut, que se beben sus cervecitas los domingos al mediodía tras una mini mesa, que a las 12:00 am pega un solazo insoportable (ya verás que rasca cuando se vaya el sol, pero no viene a cuento) y vamos preparados con la manguita corta, con las gafas de sol y con nuestra mejor sonrisa mirando a derecha y a izquierda, porque queremos mirar al ganado de la mesa de al lado o a los que pasan y lo mejor… queremos que nos miren, porque estamos y nos sentimos más guapos. Nos pavoneamos, movemos el cuello como las palomas cuando caminan, hasta levantamos más la voz para contar anécdotas, en definitiva… estamos más alegres (después de unas cuantas cervezas al sol estamos excesivamente alegres).

Y cómo mola el sexo el primavera… que en invierno al quitarnos la ropa, se erizan los pelos que van creciendo tras la depilación a la cera de la semana pasada y sientes como los malditos quiebran la epidermis como si te pasaras la piedra pómez. Que te tocan las tetas y tus pezones se endurecen no por el placer, sino por las manos congelás! Que el contrario te roza con los pies y no entiendes como puede tenerla tan tiesa si al hombre no le circula la sangre, que debe estar muerto, automáticamente deduces que la tiene toda en el miembro y que debe ser normal. Y cuando toca el chisme con esos dedos gélidos… parece que se haya puesto lubricante Durex efecto frescor #lamadrequelopario, caliéntate la manos que voy a perder la sensibilidad, chiquillo!!!

En primavera eso no pasa.

En primavera, (me explicaba otra amiga, tengo muchas) que va vestida más liviana y cómo que las ganas también le afloran, que tiene todo más a mano #yatusabeh. Que saca un poco el culo (sin querer) con los leggins (esos tan finitos que nos ponemos cuando llega el buen tiempo), cuando pasa él por detrás mientras ella pone el lavavajillas, el otro que no pierde comba, le agarra el culo con fuerza y él (dice) que ya lo escucha resoplar como si tuviera una fuga de gas en la cocina. Que se vuelve loca cuando él busca su propio placer colocándole el culo estratégicamente para que haga presión en su pene, que siente como crece su polla con cada meneo y que no puede evitar mover sus caderas para provocarlo más.

A ella le pone excitarlo.

Entonces, me explicaba, que él le agarra del pelo mientras sigue agachada y que presiona con más fuerza su pene contra su culo. Nota como él baja sus pantalones, que la mantiene en la misma postura poniendo una mano en su espalda y se frota encima de sus leggins, mientras con la otra mano busca un pecho y aprieta su pezón. Me cuenta, que la incorpora y le muerde apretando pero con cuidado en el cuello mientras le magrea las tetas, sin dejar de sentir como está empalmado todavía en su culo. Que no la desnuda y que la sigue calentando en la misma posición, besándola por la espalda y acariciando sus pechos alternando más presión en los pezones. Él no para hasta que la escucha gemir y que casi ella le ruega que la penetre. Entonces sí, le baja los leggins y el tanga, hace que vuelva a poner las manos sobre la encimera y otra vez arqueada, le pasa toda la dureza de su pene entre el culo, hasta que deja su punta en la entrada de la vagina, le agarra por la cadera con sus firmes manos, y que le da lo suyo y lo de su prima.

No me contó si puso el programa largo o el económico en el lavavajillas, que seguro que te lo estás preguntando como yo.

Post dedicado a todos aquellos que me leen desde el portátil en su comedor y sufre alguna que otra alteración en sus biorritmos.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This
A %d blogueros les gusta esto: